De Asociación la Providencia Azul

INSTITUTO NUESTRA SEÑORA


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ACUERDO ESCOLAR DE CONVIVENCIA

Aprobado por Resolución del Ministerio de Educación

Nº 0633 del 28 de agosto de 2014

 

El presente proyecto de AEC, constituye una respuesta que toda la comunidad educativa del INS se propone, frente a la necesidad de replantear los modos tradicionales de resolver los conflictos que cotidianamente se presentan en la misma.

Este, pretende ser una nueva mirada sobre el modo de relacionarnos, en el que resulta central la profundización de los vínculos con el medio social, con el objetivo de generar la concientización y participación democrática de todos los miembros de la comunidad.

En términos generales, nos desafiamos a la vivencia de la democracia y ciudadanía a través de prácticas concretas, fundadas en los valores que compartimos. Hacia el interior de la institución, esto supone el deseo de avanzar hacia una convivencia que se base en normas claras, consensuadas y respetadas por todos.

 

Ana María Cherubini Edgar D.V. González Magini
Directora Representante Legal

 

 

Proceso de producción

 

El proceso de producción se inicia cuando el equipo directivo presentó el desafío de encarar el proyecto de elaboración del Acuerdo Escolar de Convivencia (AEC). Éste constituía una deuda pendiente que teníamos hacia nuestros estudiantes, familias y hacia nosotros mismos como docentes. Encararlo era más que necesario y si bien este trabajo sufrió algunas demoras no deseadas, en realidad forma parte de un proceso de cambio de mirada integral en la manera de convivir y de abordar los conflictos en nuestra escuela. Un cambio que buscábamos y que necesitábamos, de modo particular, por haber finalizado el año pasado (2013), la re-narración de nuestro PEI. Todo el proyecto comenzó con la formación de una comisión de trabajo.

 

Primer momento: La conformación de la Comisión de Trabajo

Se formó una comisión voluntaria formada por directivos, docentes, preceptores y miembros del EOE (Equipo de Orientación Escolar).

Se comenzó a diagramar la recolección de todos los datos necesarios para encarar el proyecto. Se recopilaron y leyeron los documentos enviados por el Ministerio de Educación de la Nación y de la Provincia, junto con las leyes y resoluciones afines para su lectura y análisis.

En primera instancia, y como punto de partida para poder encarar esta reforma, se debía tener una idea de lo que pensaban los estudiantes, padres, docentes y no docentes, acerca del Reglamento vigente y de las normas de convivencia en general. La manera elegida para hacer dicha consulta fue la realización de una encuesta a los distintos actores institucionales.

 

Segundo momento: Encuestas y Consultas

Se realizaron las encuestas a los padres, los docentes, no docentes y los alumnos, para que expresaran su opinión acerca del reglamento vigente a la fecha.

Junto con la encuesta, se les remitió como material de lectura previo, el nuevo PEI, Las orientaciones dadas por el Ministerio de Educación de la Provincia y una copia del Reglamento Escolar vigente.

 

Tercer momento: Tabulación

Los datos recogidos en el momento anterior, se cruzaron y procesaron para su análisis. La información obtenida dio cuenta de lo que pensaban los distintos integrantes de la comunidad educativa respecto de las normas vigentes y de las modificaciones que eran necesarias realizar.

Se inició el proceso de escritura del primer borrador de los Acuerdos Escolares de Convivencia.

 

Cuarto momento: El primer borrador del AEC

La comisión redactó un borrador del AEC, que luego se revisó para verificar posibles errores de redacción.

Luego cada integrante de la Comisión volvió a leer el borrador y se pusieron a consideración de la misma las últimas dudas surgidas.

 

Quinto momento: Documento final

Con todos los aportes realizados por los diferentes miembros de la comunidad educativa, la Comisión de Trabajo redactó la versión final del escrito del AEC, que es la que aquí se presenta.

 

Fundamentación

En nuestra escuela reconocemos como uno de los ejes centrales la educación de la humana condición de las personas en tanto promoción de la construcción de su identidad y autonomía, aspecto que heredamos de la historia de las instituciones azules y de la congregación.

Así aspiramos al desarrollo de todos los sujetos (alumnos, docentes, familias y demás miembros de la comunidad) desde su ser íntegro, lo que incluye la promoción de su dignidad, la garantía de la libertad y las relaciones con los otros en términos de hermanos. Todo esto se sintetiza en el promover la construcción de la identidad de cada uno de los sujetos, con sus singularidades y desde la diversidad como encuentro con la felicidad y la plenitud.

Aspiramos a construir, como parte de la identidad institucional, algunos principios como el compañerismo, la bondad, la solidaridad, la generosidad y la autonomía, por ejemplo, a partir de la implementación de una serie de proyectos que aportan a la formación de los sujetos como seres sociales íntegros desde la experiencia y en los que aprender a respetar y respetarse.

Asimismo, la responsabilidad, el pensamiento crítico y la constancia son otros principios que consideramos y esperamos que nos caractericen.

El aprender a vivir con los otros es un compromiso que nos interpela a re-pensar los vínculos interpersonales y la vida comunitaria, tanto hacia el interior de la Institución (en la que diversas voces manifiestan un sentido de pertenencia) como hacia afuera. Para aprender a vivir con todos nos proponemos comprometernos con la vida y cumplir cada uno de los roles que nos tocan con buena disposición y con vocación de servicio. Transcurrimos por esta Institución con libertad y respeto, con espacios de diálogo y la posibilidad de libre expresión. En tanto actores institucionales queremos ser promotores, motivadores, generadores del aprender a vivir con todos, en nuestros alumnos; pues allí vemos el eje de este compromiso.

Los desafíos que nos atraviesan en este punto son muchos. Nos proponemos, ante todo, el trabajo desde y por un modelo de sociedad incluyente, respetuosa, plural y justa. Esto se manifiesta en la intención de profundizar la educación en principios hondos: superar la solidaridad, para llegar a la generosidad sin esperar recompensa; superar la tolerancia, para llegar al respeto; saber que el otro y sus formas de pensamiento son valiosos siempre. Por sobre todo, el trabajo fundamental está en promover la conciencia colectiva de que es responsabilidad de todos los agentes la transformación profunda de la sociedad de la que somos parte.

En términos pedagógicos, nos proponemos la formación de actores transformadores de la realidad que les toca vivir. Resulta central, entonces, la profundización de los vínculos con el medio social; con el objetivo de generar concientización y participación democrática de los alumnos; en un contexto histórico, en el cual resulta necesaria la construcción de la memoria colectiva.

En líneas generales, nos desafiamos a la vivencia de la democracia y ciudadanía a través de prácticas concretas. Hacia el interior de la Institución, esto supone el deseo de avanzar hacia una convivencia que se base en normas claras, consensuadas y respetadas por todos. Queda implícita la búsqueda de una coherencia en la dinámica organizacional respecto de las pautas y normas existentes, asumiendo con responsabilidad y compromiso las tareas que a cada uno de nosotros competen. Así, en cuanto al funcionamiento de la Institución, nos queremos orientar hacia una dinámica general en la que predominen relaciones de horizontalidad, sin desconocer las necesarias jerarquías que promuevan el orden, la eficiencia y la eficacia requeridos para el adecuado funcionamiento.

Específicamente, nos desafiamos como forma de llegar a este objetivo, a mejorar la circulación de la información, la comunicación institucional y comunitaria; la convivencia de todos los protagonistas del proceso educativo en base a acuerdos colectivos asumidos responsablemente; el acompañamiento de los alumnos en su aprendizaje.

Los valores que destacamos son: respeto, responsabilidad, corresponsabilidad social, honestidad, solidaridad, generosidad, participación, comunicación y diálogo.

 

Cuerpo normativo

Los Acuerdos Escolares de Convivencia (AEC), son el marco normativo que regula y promueve la convivencia entre los integrantes de la comunidad educativa. Estas normas se sustentan en valores, contribuyendo a la construcción colectiva de la convivencia. En ello se requiere la participación democrática de todos los actores involucrados: equipo directivo, equipo de orientación escolar, docentes, estudiantes, no docentes y padres.

Los AEC se enmarcan dentro de los principios de la Constitución Nacional y las leyes del Estado Nacional o Provincial pertenecientes a la educación. Como así también la plena vigencia de los Derechos Humanos, en el marco de una educación respetuosa de la diversidad.

 

Los valores que nos proponemos vivir en nuestro AEC

 

Respeto: Entendemos al respeto como aquel valor fundamental sobre el que debe girar la convivencia diaria y mediante el cual los miembros de una comunidad deben procurar el cuidado de sí mismos y de los demás, atendiendo a sus derechos, su condición personal y sus diferencias. Es también aceptar y comprender a los demás como son, en un mundo donde lo que nos iguala es que somos todos diferentes. El respeto es una forma de reconocimiento, aprecio y valoración del OTRO; que involucra a las personas, los bienes, las opiniones, las creencias, las normas, el cuerpo, la integridad psico-física, la vida, los espacios, el clima de estudio y los símbolos que nos identifican.

Deseamos poder respetarnos y respetar al otro evitando conductas tales como:

–                     El uso de gestos o palabras ofensivas o discriminatorias desde o hacia cualquier persona de la comunidad educativa.

–                     Las agresiones físicas de cualquier tipo o grado.

–                     La falta de higiene personal y cuidado de sí mismo.

–                     El consumo sustancias nocivas para la salud personal y colectiva.

–                     El hurto, robo o apropiación de bienes ajenos.

–                     La rotura parcial o total tanto de bienes muebles, como del inmueble escolar.

Responsabilidad: La responsabilidad es un valor que atiende a la capacidad de reconocer el vínculo que existe entre nuestro hacer y las consecuencias que nuestros actos generan. Se es responsable cuando se asumen plenamente las consecuencias que derivan de un acto voluntario, es decir, realizado con discernimiento, intención y libertad.

Por ello, nos proponemos promover conductas responsables tales como: el cumplimiento de los horarios establecidos y de la presentación personal; el compromiso con las obligaciones inherentes al rol de cada actor en la institución.

 

Corresponsabilidad social: Es la vinculación e interacción que se establece entre todas las personas, grupos u organizaciones que en algún aspecto tienen que ver y son responsables de determinada temática o problema que los afecta. Implica también colaborar unos con otros en la construcción de propuestas educativas que requieren de una responsabilidad compartida, que unifique criterios, propicie el diálogo y el alcance de consensos.

Por lo tanto, se incentivará a tomar conciencia e intervenir ante problemáticas tales como:

–                     La observancia en el cumplimiento de estos acuerdos.

–                     El acoso y maltrato (verbal, físico o psicológico) entre pares o entre cualquier miembro de la comunidad educativa.

–                     La contaminación ambiental.

–                     El consumo de sustancias nocivas.

–                     La discriminación y el hostigamiento por ideología, religión, etnia, orientación sexual, identidad de género, etc.

 

Honestidad: Este valor es fundamental como base de las relaciones interpersonales dentro de la institución. Se encuentra relacionado con la sinceridad, la transparencia, la justicia y la verdad.

Por eso, nos proponemos favorecer conductas que se comprometan con la búsqueda y defensa de la verdad y la justicia. Prescindir de conductas que atenten contra este valor, tales como:

–                     Negar u omitir información que perjudique a los otros.

–                     La adulteración o falsificación de cualquier documento.

–                     La copia de producciones colectivas y/o individuales, incluso durante las instancias evaluativas.

 

Solidaridad: Encontramos este valor como fundamental en nuestra comunidad, ya que orienta a generar actos a favor del otro e inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes. La solidaridad es la ayuda mutua y voluntaria que debe existir entre las personas. Es ocuparse y comprometerse con el otro.

Por lo tanto, estimularemos las actitudes solidarias dentro de la comunidad escolar y en el contexto social. Como así también intervenciones socio-comunitarias en el marco de los diferentes espacios curriculares y la ayuda entre los diferentes miembros de la comunidad en el proceso de enseñanza y de aprendizaje.

Generosidad: La entendemos como el hábito de dar y entender a los demás. Es una instancia superadora de la solidaridad, una entrega que no espera recompensa alguna. Este valor incluye la intención del individuo de mirar hacia afuera, el otro, el grupo o la sociedad.

Participación: Entendemos que participar de/en una comunidad implica ser parte, tener parte y tomar parte. Esto implica un compromiso con el otro y con toda actividad que se realice en esta comunidad. Este compromiso debe manifestarse estando cuando se nos solicita, expresándonos con la palabra, asistiendo cuando se nos invita, dialogando cuando sea necesario. Participar también es organizarse colectivamente y tomar decisiones que sean para el bien de todos.

Por eso, valoramos actitudes y conductas que impliquen:

–                     Participar comprometidamente y con entusiasmo en las actividades áulicas, comunitarias y/ o extra escolares.

–                     Cooperar en el cuidado del colegio y el respeto al medio ambiente.

–                     Participar en asambleas y cuerpos colegiados (consejo de convivencia, centro de estudiantes, cuerpo de delegados).

Y no aprobaremos conductas como:

–                     La falta de participación no justificada en clase, talleres o reuniones.

–                     La no colaboración en las actividades grupales, comunitarias, áulicas y extra escolares.

Comunicación-Diálogo: Según Paulo Freire (1975), el diálogo es una reivindicación a favor de la opción democrática de los educadores, a fin de promover un aprendizaje libre y crítico. Este autor entiende que el diálogo requiere un profundo amor al hombre y al mundo, una humildad verdadera, una intensa fe en los hombres, una confianza de uno y otro, una esperanza en la búsqueda de ser más; un pensar crítico en sus sujetos.

El diálogo implica expresarse, hablar, argumentar y contra-argumentar, se trata de la doble posibilidad de escuchar y escucharse, de hablar y ser oído.

Por lo tanto, se promoverá la resolución de situaciones conflictivas a través del diálogo respetuoso y fraterno. Para lo cual, se utilizará la mediación escolar como estrategia que privilegia la institución para resolver los conflictos. También se propiciará la reflexión por parte de alumnos y docentes sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje para transformarlo y mejorarlo.

 

Tipos de transgresiones

Las transgresiones a la norma pueden ser distinguidas en leves, graves y muy graves.

Leves: consideramos que son aquellas que no interfieren de forma significativa con el normal desarrollo de la convivencia escolar cotidiana, pero que producen alguna alteración leve en torno a la finalidad educativa de nuestra institución.

Graves: serán tomadas así aquellas actitudes y comportamientos que vulneran cualitativamente los valores tomados por estos AEC como pilares para la convivencia; tanto a nivel de relaciones personales como las que atentan con la finalidad educativa de nuestra institución. Como así también la reiteración de transgresiones leves.

Muy graves: serán consideradas de esta manera las actitudes y comportamientos que atentan directamente con la convivencia escolar, la integridad física a algunos de los integrantes de la institución o la finalidad educativa de nuestra institución, así como también la reiteración de transgresiones graves.

 

 

Las Sanciones

La presencia de una sanción instaura al menos dos aspectos importantes para la formación de la conciencia ética y democrática. En primer lugar, la sanción logra un cierto equilibrio, una cierta reciprocidad, entre el colectivo que se regula por una norma y los miembros que la transgreden. Si no hubiera sanción se diluye lo colectivo y se acentúa el individualismo, porque el encuadre normativo se debilita.

En segundo lugar, la sanción favorece un aprendizaje cognitivo, que consiste en poder establecer una relación acción-consecuencia que permita el desarrollo de la capacidad anticipatoria de la mente: mis decisiones producen consecuencias. Es importante tener en cuenta el valor educativo de la sanción.

 

Criterios para su aplicación

–                     Contextualizar la sanción en relación a la situación personal, edad de los participantes, rol que cumple en la institución, reincidencia en la transgresión y espacio en el que se dio la situación.

–                     Establecer la gradualidad: son los procesos previos de advertencia (llamados de atención, instancias de reflexión, a través de diferentes estrategias).

–                     Garantizar la proporcionalidad: en relación a la transgresión cometida (leves, graves o muy graves), fundamentándola con argumentos lógicos y no arbitrarios.

–                     Garantizar la neutralidad en la intervención, es decir ser justo y equitativo.

–                     Promover instancias de diálogo, análisis y reflexión sobre lo sucedido con todos los implicados.

–                     Favorecer el reconocimiento del error, como proceso de aprendizaje en relación a la internalización de las normas de convivencia escolar.

–                     Propiciar la reparación del daño, a fin de internalizar la responsabilidad frente al daño moral, físico o material.

–                     Solicitar la intervención de los especialistas (equipo técnico propio de la institución y de otros ámbitos) para atender y asesorar en las situaciones que así lo requieran.

–                     No pueden ser utilizadas como sanciones las calificaciones académicas, ni tampoco medidas que en sí mismas lleven a una pérdida de la regularidad.

–                     Destacar el valor educativo de las sanciones que se implementen por no cumplir los Acuerdos Normativos.

Tipos de sanciones:

a) Punitiva: son sanciones que surgen ante el incumplimiento reiterado de los Acuerdos Escolares de Convivencia. Implica la aplicación de una pena, como las amonestaciones, la suspensión transitoria de la institución y el cambio de escuela.

b) Reparatoria: si se ha cometido un daño se propone una reparación. El daño puede ser moral o material y la reparación también lo será. Es clara la ventaja educativa que tiene el enfoque reparatorio porque permite tener una mayor conciencia del daño que puede producir una transgresión a la norma. Arreglar lo que se ha roto, reponer lo que se ha perdido o sustraído, favorece la percepción de los acontecimientos desde la perspectiva de los otros.

c) De contrato de cambio: persigue el cambio de conducta y adopta la modalidad de un contrato en un tiempo determinado (actas acuerdos).

d) Experiencial: propone experiencias que favorezcan la empatía con los otros y el sentido colectivo, por ejemplo, trabajos comunitarios, experiencias en otros contextos, etc. Se intenta ofrecer a quien ha transgredido, la posibilidad de posicionarse en un rol o perspectiva distintos.

 

El Consejo de Convivencia Escolar

El Consejo de Convivencia Escolar, de acuerdo a lo enunciado por la Asamblea Federal de Educación, debe ser un dispositivo que ofrece la escuela a sus miembros como parte de su tarea de enseñanza, como así también constituirse en un espacio reflexivo de las normas de convivencia de la vida de la escuela.

Por esta razón las tres principales finalidades de los Consejos Escolares de Convivencia son:

  1. Consultiva y de promoción de participación de los actores educativos en la regulación de las relaciones cotidianas.
  2. Prevención de los problemas de convivencia escolar.
  3. Organizativa en diversos aspectos que hacen a la vida cotidiana de los distintos actores educativos.

Este Consejo en nuestra institución, funciona desde hace dos años y está constituido por distintos representantes de la comunidad educativa: seis alumnos (uno por cada año), dos docentes (uno por el CB y otro por CO), un preceptor, un miembro del E.O.E. (Equipo de Orientación Escolar), dos directivos y la dirección general.

Además de las finalidades enunciadas, también tendrá la de difundirlos Acuerdos Escolares de Convivencia.

 

Plazo de renovación del AEC

Al igual que ocurre con el PEI, entendemos que el AEC es una herramienta dinámica  y que debe estar en permanente proceso de adecuación. No obstante, consideramos oportuno la revisión y renovación del mismo cada tres años.

 

Bibliografía

–          Freire, Paulo (1975); Pedagogía del oprimido, Ed. Siglo XXI, Madrid.

–          Gobierno de Córdoba, Ministerio de Educación; Resolución Nº 149/10.

–          Instituto Nuestra Señora; Proyecto Educativo Institucional.

–          Presidencia de la Nación, Ministerio de Educación; Renovación del Acuerdo Normativo sobre Convivencia Escolar.

–          Presidencia de la Nación, Ministerio de Educación (2010); Programa Nacional de Convivencia Escolar. Consejos Escolares de Convivencia. Cuadernillo de trabajo en las escuelas.

 

INSTITUTO NUESTRA SEÑORA

PRINCIPIOS GENERALES DE CONVIVENCIA

Aprender a vivir con los otros es un compromiso que nos invita a re-pensar los vínculos interpersonales y la vida comunitaria, tanto hacia el interior de la Institución como hacia afuera de la misma. Para nos proponemos asumir un compromiso con la vida y cumplir cada uno de los roles que nos tocan con buena disposición y con vocación de servicio. Queremos ser promotores, motivadores y generadores del os desafiamos a la vivencia de la democracia y ciudadanía a través de prácticas concretas. Esto supone el deseo de avanzar hacia una convivencia que se base en normas claras, consensuadas y respetadas por todos.

Aprender a vivir con los otros es un compromiso que nos invita a re-pensar los vínculos interpersonales y la vida comunitaria, tanto hacia el interior de la Institución como hacia afuera de la misma. Para aprender a vivir con todos nos proponemos asumir un compromiso con la vida y cumplir cada uno de los roles que nos tocan con buena disposición y con vocación de servicio. Queremos ser promotores, motivadores y generadores del aprender a vivir con todos. Nos desafiamos a la vivencia de la democracia y ciudadanía a través de prácticas concretas. Esto supone el deseo de avanzar hacia una convivencia que se base en normas claras, consensuadas y respetadas por todos.

Compartir la experiencia escolar supone adquirir la conciencia del otro como límite y desafío, al cual se le debe respeto como persona. El aprendizaje del respeto a sí mismo y a los demás, nos ayuda a descubrir nuestra propia identidad y valor personal, como también del prójimo.

Creemos que la libertad humana debe conquistarse y que es necesariamente limitada. Un aspecto de la madurez consiste en aceptar que esa limitación permite la  integración a la vida social. Por ello, destacamos como valores fundamentales para la convivencia: el respeto, la responsabilidad, la corresponsabilidad social, la honestidad, la solidaridad, la generosidad, la participación, la comunicación y el diálogo.

Por todo esto nos proponemos conocer y cumplir tanto los Principios Generales de Convivencia plasmados en el presente documento, como toda otra norma de carácter particular y sancionar su incumplimiento, conforme a lo establecido en el AEC.

Los miembros de la comunidad educativa, nos comprometemos a:

1.  Respetar y valorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Los tiempos, espacios y modalidades en que los mismos se desarrollan. Por esta razón no toleraremos las acciones mal intencionadas destinadas a obstaculizar o impedir estos procesos.

2. Tratarnos educada y respetuosamente como así también respetar los símbolos que nos identifican y los que identifican a otros.

No estamos dispuestos a tolerar conductas que atenten contra estos valores, tanto dentro como fuera de la Institución.

Consideraremos falta muy grave toda conducta que discrimine a otro por razones de ideología, religión, etnia, orientación sexual, identidad de género, condición socio-económica, etc.

3. Cuidar el ambiente y desarrollar una conducta ecológica y responsable con el mismo. Mantener la higiene, orden y limpieza de los diferentes espacios, mobiliario, equipos y elementos de nuestra comunidad educativa.

Así también queremos promover el cuidado de pertenencias propias y ajenas entre todos los miembros de la comunidad educativa.

La reparación de los daños causados, será asumida por la/s persona/s que lo causara/n.

4. Respetar y fortalecer la comunicación, eligiendo el diálogo como la herramienta privilegiada. Como así también a utilizar de manera eficaz, eficiente y adecuada los instrumentos destinados a este fin, como por ejemplo el cuaderno de comunicados, la página web, correos electrónicos, etc. No estamos dispuestos a tolerar cualquier acción u omisión que obstaculice o impida de manera mal intencionada la fluida comunicación entre nosotros.

5. Utilizar los dispositivos electrónicos responsablemente, de manera que no interfieran en el adecuado proceso de enseñanza y aprendizaje. No toleraremos la toma y divulgación de filmaciones y fotografías sin la autorización de las personas involucradas.

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